
| La Ría de Villaviciosa presenta una planta casi
triangular de unos 8 km de longitud, desde Puente Güetes a la
playa de Rodiles, y una anchura que oscila entre los 1000 m, a la
altura de Misiego, y los 200 en su parte más meridional. El
origen de la Ría, al igual que el de la mayoría de los
accidentes de la costa cantábrica, se debe a una compleja sucesión
de transgresiones y regresiones marinas, relacionadas con procesos
epirogénicos tras la deformación alpina y con los efectos
de las glaciaciones. |
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La Ría de Villaviciosa constituye uno de los
espacios naturales de mayor interés de la costa asturiana,
tanto por las características de su vegetación y fauna
como por los procesos geomorfológicos y ecológicos que
en ella se desarrollan. El estuario recibe un escasísimo caudal
de agua dulce, lo que determina una acusada influencia mareal que
permite el desarrollo de grandes áreas de marisma halófila,
es decir, de las comunidades vegetales más tolerantes a la
salinidad marina. La escasa influencia fluvial se manifiesta además
en la formación de amplios bancos de fango durante la bajamar,
áreas que constituyen el hábitat idóneo para
multitud de especies de aves limícolas migradoras. Al contrario,
en las rías de mayor influencia fluvial, como la de la Reserva
Natural Parcial de la Ría del Eo, son más frecuentes
comunidades vegetales subhalófilas, menos tolerantes a la salinidad,
y amplias superficies inundadas más apropiada para aves migradoras
nadadoras como las anátidas. |
| El periodo en el que la Ría alberga menor número
de aves es el verano. Las especies acuáticas que nidifican
en nuestra región son muy pocas y, en esta época, la
mayor parte de las aves ha abandonado ya sus áreas de invernada
para dirigirse a las zonas de cría situadas al norte. Durante
el invierno, la presencia de aves es variable en función de
las condiciones climatológicas, pues frecuentemente a las que
invernan en el litoral cantábrico se suman algunas de las especies
que lo hacen en las costas de la Europa occidental, cuando sobrevienen
temporales extraordinarios u olas de frío, son las denominadas
fugas de tempero. Esta circunstancia se ve favorecida por benignidad
climática de nuestras costas, debida a la influencia de la
corriente cálida del Golfo. Entre las aves acuáticas
presentes en la Ría pueden diferenciarse tres grandes grupos:
limícolas, garzas y nadadoras. |
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En los estuarios asturianos pueden diferenciarse
dos grandes ambientes: el de la marisma halófila y el de la
marisma subhalófila. En el primero la influencia mareal es
muy acusada y con ello la salinidad de las aguas. En el segundo, dicha
influencia es contrarrestada por las aguas dulces aportadas por los
cauces fluviales que desembocan en el estuario. Obviamente, cuanto
menor sea dicho caudal, mayor será la superficie ocupada por
la marisma externa halófila. El estuario de Villaviciosa es
un claro ejemplo de ello, los ríos de Valdebarcu y Sebrayu
dan lugar a un escaso aporte de aguas dulces y la influencia marina
se deja sentir durante la pleamar casi hasta el fondo de la Ría.
Estuarios de similares características debieron ser los de
Aboño, Gijón y Avilés. Sin embargo, todos ellos
han sido casi completamente destruidos, de ahí la importancia
que para la conservación de la naturaleza tiene la protección
de la Ría. El resto de grandes estuarios de Asturias, el del
Eo o el del Nalón, por ejemplo, son alimentados por cauces
mayores y en ellos tiene gran representación el área
ocupada por la marisma subhalófila. |
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El geólogo Germán Flor diferencia por sus características
geomorfológicas las cuatro unidades que se describen a continuación:
· Desembocadura, que constituye un complejo morfológico
con predominio de los depósitos arenosos. El más evidente
es la playa de Rodiles, que se extiende al este de la desembocadura
con 1 km de longitud y 350.000 m2 de superficie en bajamar. La acción
del viento crea en Rodiles un campo dunar que cierra por el sur
la playa y donde se pueden reconocer dunas primarias, o móviles,
y dunas secundarias, o fijas, estas últimas muy alteradas.
· Bahía arenosa, que se extiende sobre la ensenada
de Misiego y al sur de El Puntal. A ambos lados del canal principal
aparecen amplias llanuras arenosas de superficie rugosa decorada
con ripples, rizaduras en la arena producidas por las corrientes
y oleajes internos. Bordeando estas llanuras se encuentran las playas
estuarinas, depósitos arenosos planos. La acción del
viento sobre la arena seca modela pequeños campos dunares,
dunas estuarinas, en las bajamares.
· Llanuras fangosas, que forman la unidad de mayor
extensión. Los sedimentos están formados por una mezcla
de limos, arenas y materia orgánica. Esta composición
hace que se trate de un área de gran productividad, lo que
favorece el desarrollo de la vegetación. Parte de esta superficie
ha sufrido procesos de desnaturalización para albergar usos
agrarios o urbanos, son los denominados porreos.
· Canal Superior, donde predomina la acción
fluvial. El canal principal se transforma progresivamente en un
cauce de río con sus márgenes se encuentran fuertemente
antropizadas.
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