
| El río Barayo forma en su desembocadura un complejo
estuario de alto valor natural y calidad paisajística. El estuario
debió formarse durante la transgresión flandriense,
un incremento de las aguas del mar que inundó los tramos más
bajos de numerosos valles fluviales. La retirada de las aguas y la
sedimentación natural rellenaron luego el área, reduciendo
la influencia marina. |
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Actualmente, las llanuras de Barayo aparecen tapizadas
de la vegetación característica de las marismas subhalófilas,
juncales que crecen sobre suelos húmedos y ligeramente salinos.
El cauce discurre por la antigua marisma para realizar en su último
tramo un brusco giro al oeste, obligado por los cordones dunares de
la trasplaya. Dichas dunas, estabilizadas artificialmente con plantaciones
de pino, constituyen un medio especialmente valioso y sensible, que
alberga numerosas especies legalmente protegidas y capaces de soportar
la sequedad, salinidad del aire y movilidad del medio que las sustenta.
A medida que se reduce la influencia salina del mar, las márgenes
del cauce se pueblan de las especies características de la
ribera, alisos (Alnus glutinosa) y sauces (Salix sp.pl) que forman
una frondoso bosque en galería |
| En el ámbito de la Reserva existen hábitats
de alto interés natural, entre los que destacan las marismas,
el conjunto de playa y dunas, los acantilados y el bosque de ribera.
La necesidad de conservar estos medios se debe por una parte a la
presencia de especies protegidas y por otra a que son hábitats
poco frecuentes y en ocasiones seriamente amenazados. Los amplios
meandros que describe el río, por detrás de las barras
arenosas de la duna, aparecen poblados por las comunidades propias
de la marisma subhalófila, lo que es evidencia de una reducida
penetración de las aguas salinas del mar. |
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Por delante del área de marismas,
la playa de Barayo ha desarrollado un importante sistema dunar que
sufrió en tiempos repoblaciones de pino dirigidas a frenar
el avance de las dunas. Barayo conserva aún algunas de las
comunidades vegetales características del límite superior
de la playa, alcanzado sólo durante las pleamares vivas y que
disfruta del aporte de nutrientes que supone el depósito de
arribazones marinas. En dichas comunidades pervive la lechetrezna
de las playas (Euphorbia peplis), catalogada como sensible a la alteración
de su hábitat y presente sólo, además de en Barayo,
en las playas de Frexulfe, en el concejo de Navia, y en Bayas, a caballo
de Castrillón y Soto del Barco. |
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Tras esa primera y efímera cintura de vegetación
se sitúan las dunas embrionarias colonizadas por comunidades
graminoides perennes y abiertas, dominadas por la grama de mar Elymus
farctus ssp. boreatlanticus, acompañada por otras plantas
psammohalófilas. La tercera cintura es la formada por las
dunas blancas o semifijas, ocupadas por comunidades herbáceas
altas y densas en las que domina el barrón (Ammophila arenaria
ssp. australis), acompañada de la lecherina de las playas
(Euphorbia paralias), el cardo de mar (Eryngium maritimum) o la
correhuela de las dunas (Calystegia soldanella), de grandes y llamativas
flores acampanadas de color rosado. Tras éstas lo que debieron
ser las dunas grises aparecen degradadas por antiguas plantaciones
de pino.
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