
|
EL PALACIO DEL NARANCO ES UNA VILLA ROMANA CON
PÓRTICO
|
Reportaje fotográfico ©NACHO
BRODARD |
| Santa María de Naranco se levanta a media
altura del monte del mismo nombre, a unos tres kilómetros de
Oviedo. El sitio fue elegido, al parecer, para residencia de reposo
del rey Ramiro, además hallase allí un altar, dedicado
al mismo rey, indicándonos que alguna parte del palacio debió
servir de capilla real |
|
|
|
|
|
|
|
Más tarde pero todavía en el siglo IX,
el palacio fue convertido en iglesia, y entonces el altar debió
de recibir su emplazamiento actual, sobre el mirador del lado este.
Acreditan estos datos tanto la inscripción del altar, que claramente
alude a un edificio civil (habitaculum), como las crónicas,
que dicen expresamente que Ramiro erigió el monumento. La inauguración
y la bendición del altar tuvieron lugar el domingo, 24 de junio
de 848, o sea dos años antes de la muerte del rey, fallecido
en Lillo en 850. |
| Se trata de un edificio rectangular alargado, de dos
pisos. Cada uno se divide en tres secciones: un cuerpo central y dos
laterales más cortos. Todo el edificio está cubierto
con bóveda de medio cañón. A excepción
de las habitaciones extremas del piso bajo, cuya cubierta es de madera.
La nave central de éste no tenia ventanas, arrancando la bóveda
de un basamento que sirve de asiento. |
|
|
|
|
|
|
Cuatro arcos perpiñanos dividen esta
bóveda en cinco tramos. Es una habitación pequeña
y baja, a modo de cripta, y muy parecida a la capilla de Santa Leocadia
en el piso bajo de la Cámara Santa, sólo que las puertas
conducen a un vestíbulo abovedado, conservado el del norte,
mientras que de el del sur tan sólo quedan los cimientos.
Los aposentos laterales, con techo de madera y dos ventanas a norte
y sur, tienen puertas que abren al exterior. El de oriente servía
de baño y era accesible desde el recinto central. El otro,
en cambio, sólo tenía arcos ciegos en sus lados mayores,
semejantes a los que se encuentran en el piso superior.
|
|
|
|
La iluminación se consigue por cuatro ventanas rectangulares
en los lados mayores, que se descubrieron durante la restauración.
Los cuerpos extremos abovedados como la sala central, en los que
continúan las arquerías murales de ésta, tienen
carácter de balcones o miradores, con grandes arcos en todos
los lados, cerrándose sólo por su parte inferior por
medio de pretiles. Por fuera, los lados mayores tienen ocho estribos,
cada uno, muy altos, que surgen de un zócalo que rodea todo
el monumento.
©asturiasdigital.com
|
|